Artista Visual. Chile.

EXPOSICIÓN INDIVIDUAL
Curaduría de Mahara Martínez

19 ― 30 de octubre / 2023

A través de su pintura, Antonia Prida nos invita a emprender un recorrido artístico que entrelaza elementos rústicos y minimalistas, la naturaleza, la calma visual y una paleta de tonos tierra. Su enfoque artístico se centra en la simplicidad y la eliminación de elementos superfluos, permitiendo que los detalles sutiles y las formas naturales cobren vida en sus composiciones.

La naturaleza actúa como su principal fuente de inspiración y, mediante una observación cuidadosa y un profundo estudio de los paisajes y elementos naturales, Antonia logra capturar la esencia y la serenidad de la belleza que habita en ellos. Sus pinceladas, aplicadas cuidadosamente, buscan reflejar una experiencia visual en sintonía con su paleta de colores terrosos, compuesta por tonos cálidos y naturales. Estos colores evocan una sensación de calidez y conexión con la tierra, al mismo tiempo que transmiten armonía y serenidad.

A través de su hábil combinación y aplicación, Antonia busca capturar la esencia y la belleza apacible de la naturaleza.

El espacio visual también desempeña un papel fundamental en su estilo. Mediante el uso de grandes formatos, brinda al espectador una experiencia inmersiva y expansiva. Estos amplios espacios permiten que los elementos naturales se desplieguen libremente, invitándonos a sumergirnos en un mundo de calma y contemplación. El objetivo de Antonia como artista es transmitir una sensación de paz y libertad visual a través de su obra.

La exposición A Rocky Journey va más allá de una simple muestra de arte; se presenta como un homenaje a la piedra, un elemento a menudo inadvertido en nuestra vida cotidiana, pero que adquiere una profunda espiritualidad y simbolismo a través de la mirada de Antonia Prida. Elevar la piedra mediante el simple acto de recolectarla marca el inicio de un recorrido espiritual que nos lleva a explorar las profundidades de la esencia humana y nuestra conexión con la propia Tierra.

Estas modestas piezas de la naturaleza se transforman en auténticos tesoros, cada una con su propia historia y singularidad, esperando pacientemente ser descubiertas. Cada piedra se convierte en un símbolo de la resistencia y permanencia de la Tierra, una historia en sí misma, un testigo silencioso de los cambios ocurridos a lo largo de los eones.

“Recolectar y conectar” con estas piedras, que Antonia ha explorado y habitado en distintos lugares del mundo durante todo un año, va más allá del simple acto de coleccionar; este proceso se transforma en una profunda meditación. Cada piedra representa un momento de presencia, una oportunidad para observar, tocar y sentir su esencia única. Estas piedras son anclas al presente, estableciendo una conexión profunda con la tierra y con todas las historias que alberga.

Las obras de Antonia nos llevan a un recorrido que comienza con la exploración y culmina en la abstracción. En este contexto, las piedras, antes inadvertidas, adquieren un papel protagónico dentro de esta narrativa artística. Estas obras se convierten en símbolos de fortaleza y permanencia, recordándonos que la espiritualidad habita en los elementos más simples y arraigados de la naturaleza. Cada pincelada y cada matiz de color en estas piezas nos transportan a un mundo donde la tierra se transforma en una expresión de lo trascendental.

La exposición invita a sumergirse en el acto de “recolectar y conectar” con las piedras exhibidas en el centro de la sala. Aquí, en este camino de piedras, los visitantes descubrirán una espiritualidad y una conexión que trascienden el tiempo y el espacio, experimentando una profunda resonancia con la Tierra y sus misterios.